Fuera de tu zona de confort se está mucho mejor que dentro.

Cada día es un nuevo comienzo. Cada día empieza un nuevo año. El 1 de enero y los días que le siguen son, por excelencia, la época del año en la que sentimos ganas de empezar de nuevo. Y eso es algo bueno. Hacemos planes, se los contamos a nuestros amigos y nos ponemos manos a la obra con mucho entusiasmo. Al cabo de unas semanas notamos que nuestro empeño decae y volvemos a caer en nuestros hábitos arraigados. Si es tu caso, quizá hayas pasado por alto algunas cosas.

El valor de abandonar las rodadas de siempre.

No basta con tener un plan vago para empezar de nuevo. Hace falta tomar conciencia de tus hábitos, de tu forma de pensar y de los patrones que mantienes. Tanto si deseas una mejor salud como una nueva relación, más ingresos, una piel más bonita, una carrera más interesante o una nueva afición, pregúntate primero qué te ha frenado hasta ahora. Observa el surco que has ido trazando a lo largo de los años. Un surco que puedes comparar con el de un carro que, año tras año, ha ido abriendo rodadas en un camino de tierra. El carro hace cada día el mismo trayecto y, por tanto, siempre llega al mismo sitio. Unas rodadas de carro pueden parecer idílicas durante un paseo romántico, pero como camino de cada día resultan confusas, te encuentras toda clase de obstáculos y no te ofrecen otro resultado distinto. Hace falta valor para abandonar esas rodadas llenas de baches y recorrer un nuevo camino.

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Sigue a tus pies. Ellos conocen el camino.

Los dos últimos años fueron, para mi negocio como para muchos otros, todo un desafío debido a las drásticas medidas a las que tuvimos que enfrentarnos. Sentía que se imponía la necesidad de empezar de nuevo. ¿Qué nuevo comienzo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿De qué forma? No lo tenía claro. No tenía ni idea. Impresiones vagas, eso sí. Pero nada concreto. Observé mi camino de siempre. Ya no me llevaba a resultados que me hicieran feliz. Había llegado el momento de cambiar la dirección de mis pies. No es la primera vez que lo hago, así que, por suerte, llevo dentro una especie de confianza arraigada.

Fuera de tu zona de confort se está mejor que dentro.

Cambiar la dirección de tus pies es bastante emocionante. Cruzas la temida frontera de la zona de confort. No te queda más remedio que dejar atrás los hábitos que repites cada día como una rutina o un ritual. A la gente le da miedo salir de esa zona de confort. Sin razón, en mi opinión. A menudo se parece a un círculo demasiado estrecho, con reglas estrictas, en el que la vida debe vivirse al mínimo y en el que todo lo nuevo se vive como una amenaza o algo que da miedo. La zona de confort se ha convertido en una jaula limitante e incómoda. Sé por experiencia que el terreno de juego fuera de la zona de confort es mucho más divertido, colorido y lleno de vida.

Soltar el pasado es una condición para un nuevo comienzo.

Me tomé meses para mover mis pies. Mi mirada se dirigió entonces, de forma automática, hacia otro terreno de juego. Me entregué al no saber y a vaciar mi querida cabeza. Cada vez que quieres empezar de nuevo, el pasado te tira de la manga. No le gusta verte marchar. Hace falta valor para soltar ciertas cosas, situaciones y personas que en el pasado han pesado sobre tus hombros. Cada vez que lo haces, surge orden, espacio y espacio para respirar. Entonces resulta más fácil mover esos pies y dar pasos hacia delante en una nueva dirección. Los primeros pasos de tu nuevo plan ya están dados. Primero soltar y dejar ir; después podrás seguir adelante.

No podría haber deseado un momento mejor.

He disfrutado plenamente de esos meses en los que no necesitaba saber qué tendría que hacer después, qué acciones tendría que emprender ni cuál tendría que ser el resultado. Tiré los «tengo que» a la papelera y empecé a curiosear con interés los encuentros, los enfoques y los ensayos que se me iban presentando. Empecé a ordenar, tanto por dentro como en las cuestiones prácticas. No es que mi entorno sea un caos, pero otro tipo de orden reclamaba mi atención. Y seguí la pista. El comienzo de una nueva senda. Me hacía feliz. Así, sin más, feliz de forma natural. Tras la curva del camino me esperaba de nuevo otro orden. Y otro. Y otro más. Y entonces, de repente, cuando menos lo esperaba, el 1 de enero de 2022 todo encajó con total claridad. No podría haber deseado un momento más feliz. Las pistas y las revelaciones formaban un todo. Ahora el sol brilla sobre el nuevo camino.

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Suelta el resultado.

Durante los próximos seis meses, o quizá incluso un año, me dedicaré por completo a conocer este camino nuevo, que para mí es todo un reto. El resultado lo suelto. En el coaching empresarial se dice que hay que tener presente un objetivo o un resultado claro. A mí eso nunca me ha funcionado. Lo que sí me funciona es disfrutar de cada paso del camino y abrirme a un buen resultado. Lo que recibo entonces suele ser mucho más amplio de lo que podría haberme fijado como resultado. Algunos de mis clientes quieren conocer el desenlace antes incluso de ponerse en camino. La consecuencia es que no se ponen en marcha y siguen soñando con un nuevo comienzo.

Entiendo que quieras saber en qué consiste mi nuevo camino. Permíteme explorarlo y conocerlo primero en toda su intimidad y con la entrega que me caracteriza. Sin duda, en algún momento surgirá de ahí un resultado visible. ¿Cuál? Todavía no lo sé (del todo). Emprendo el viaje por el camino de mi nuevo reto. Apenas han pasado unos días desde el 1 de enero y ya he aprendido mucho. Paso a paso voy dando forma a mi viaje. Siento una gratitud intensa por ver cómo, a mis sesenta años, se abre ante mí un mundo desconocido.

Un atuendo nuevo para el viaje de tus sueños.

Querido lector, querida lectora: en 2022, sal de tu círculo limitante. Tira a la papelera lo que ya no te sirve. Regálate un atuendo nuevo. Mira atrás una última vez y sigue la aventura de tu sueño. Y, mientras tanto, quiérete mucho. Y recuerda sentir una profunda gratitud por los milagros de la vida. Te deseo un 2022 de largo alcance y lleno de riqueza.


Con un saludo lleno de alegría de vivir

Hilde Van Bulck.

Awareness Architect — Conferenciante — Escritora — Facilitadora de constelaciones sistémicas y asesora
AMI Activadora — Motivadora — Inspiradora

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