«¿Cómo está mi cuerpo?». Con plena confianza en su experiencia, me tumbé en su camilla mientras sus manos exploraban el estado de mi energía interior.

«No lo revela».
«¿Cómo que no lo revela? Eso no es propio de mí, ¿no?».
«No. No lo revela. De tus padres. No lo revelas y pagas un precio muy alto por ello».
«¿Qué es ese “lo”? ¿Y es mío o es de mis padres? ¿O lo cargo de mis padres?
«No lo sé. No lo revela».
Me sorprendió y a la vez no me sorprendió. En una sesión, mi cuerpo es un libro abierto, siempre contento de que lo vean, lo sientan y lo comprendan. Yo misma hablo por los codos durante una sesión así. Me había propuesto contar un poco menos esta vez. Simplemente como experimento. Para ver qué pasaba. Y resulta que es lo primero que oigo. Recibes lo que creas. Tenía su gracia, no pude evitar sonreír.
«Ya es hora de que te libres de ello. Tus padres tiran de ti».
«Es verdad, pero es un movimiento en dos direcciones, ¿no? Después de todo el trabajo que ya he hecho, esa fuerza de tracción sigue creando alteraciones en mi propio cuerpo».
No sentí pánico, ni decepción, ni enfado. Hay muchas capas que pueden llegar a comprenderse a fondo. Esta era simplemente una capa más. «It’s all about levels», decía mi maestro Michael Barnett, una frase que me he repetido muchas veces por dentro y que me da calma.
«¿Es mío o es de ellos? No lo siento como mío, pero sí siento que lo percibo en ellos, que lo llevo conmigo y que, de una u otra manera, lo he hecho mío. Quizá pueda verlo como algo que tomé prestado y cuyo plazo de préstamo ya ha vencido».
«Ya es hora de que te libres de ello. Te frena».
«Ayudaría que saliera a la luz el secreto que siempre está presente como un ruido de fondo».
«Sin duda, está en tu cuerpo como un bloque rígido. Te ralentiza y te paraliza. Creo que no tardará mucho en salir a la luz».
«Todo sale a la luz. No quiero ser la única que lo sepa».
No tenía intención de esperar. Ese Bloque Rígido me interesaba y me intrigaba. Me parece un bonito título para un libro o un blog, y me sale escribirlo con mayúscula. Lo Rígido y lo Flexible conviven en mí. Conozco los dos. Ya era hora de prestar un poco más de atención a lo rígido y comprenderlo más a fondo. Para mí no es ninguna carga. Me encantan este tipo de procesos de desenredar.
El Bloque Rígido es el lenguaje del cuerpo, que transmite su mensaje de una manera única, pero escondido en un código que podemos aprender a descifrar. ¿Qué te dice a ti tu Bloque Rígido?
«¿Cómo empiezo con ese Bloque Rígido? Cuanto mayores se hacen mis padres, más claro veo cómo sus patrones se han grabado en mí con una sutileza extrema, como si fueran míos. Sí, los he hecho míos. Es hora de que se liberen. Todos los preparativos ya están hechos. Solo faltan unos pasos. ¿Qué tengo que hacer?».
«El precio es demasiado alto. Tu cuerpo lo sufre. Es hora de que pare».
«Quizá debería mirar los patrones que se repiten una y otra vez en mí», murmuré un poco para mis adentros.
«Vuelve a tu infancia, ponte a ello. Busca esos patrones de los que, a primera vista, ya no te ocupas», dijo la voz alentadora detrás de las manos que habían descubierto el Bloque Rígido.
«Tengo muchísimas ganas. Resolveré el enigma como un Sherlock Holmes. Ya lo verás».

En mis formaciones comparo el hecho de asumir los patrones de nuestros padres con un trozo de tela. A primera vista, la tela parece lisa y uniforme. Si la miras con más atención, ves cómo todos los hilos están entretejidos con gran finura. Tan finamente que apenas nos damos cuenta. Así es como lo que hemos visto en nuestros padres está entretejido en nosotros. Algunos hilos son muy útiles y beneficiosos. Otros hacen aflorar irregularidades en el dibujo. No siempre se notan enseguida. El verdadero arte está en tejer nuestra propia tela, con los hilos que nosotros mismos hemos creado. Deshacer nuestro antiguo patrón de tejido y crear uno nuevo puede llevarnos años, hasta que al final nos acercamos más a nuestra propia esencia.
Las constelaciones sistémicas o constelaciones familiares pueden ayudar arrojando luz sobre aquello que sí sientes, pero que no consigues identificar. Muestran el dolor emocional, pero también el camino para salir de ese dolor. Muestran el pasado, pero también el camino en el presente. Cuando nos atrevemos a (re)tomar nuestro lugar en el ahora, los padres pueden ser padres y los hijos, hijos. El dolor se suaviza o desaparece.
Comienza una nueva serie de constelaciones familiares.
Con un saludo lleno de ganas de vivir
Hilde Van Bulck


