Escuelas catapultadas a otra era
Un pequeño virus ha logrado desencadenar una revolución mundial que no deja intacto el terreno de la educación. Muestra cómo una pequeña fuerza puede poner en marcha una cadena de acontecimientos que obliga a las escuelas a cambiar de rumbo. Las escuelas han aterrizado en otra era con la fuerza de una catapulta. No a través de un plan quinquenal, sino simplemente de un momento a otro. De inmediato.
Directores, docentes, padres y los niños a los que cuidan tienen muchas preguntas. Para mi sorpresa, las preguntas apenas tratan sobre el enfoque práctico de las medidas contra el coronavirus, sino sobre lo más valioso: la esencia. ¿Qué es la esencia? ¿Qué herramientas buscan los docentes para integrar esa esencia? ¿Qué aprendizajes de la era del coronavirus se llevan al entorno escolar?
Las escuelas se han embarcado en un viaje de descubrimiento hacia la esencia.
De sobrevivir a vivir
La crisis y el miedo recorren las escuelas de la mano, como dos buenos amigos. Docentes, metodologías, sistemas, evaluaciones: todo se pone patas arriba. Incluso la presencia a tiempo completo del alumnado tuvo que sacrificarse. Ya no se trataba solo de dar clase: ir a la escuela se convirtió en una cuestión de vida o muerte. Nuestra vida depende de ello. Una idea que antes nunca habríamos asociado con la enseñanza. Por eso, las autoridades educativas, las direcciones y los docentes buscan la manera de transformar el sobrevivir en vivir.

Adaptarse a un ritmo rápido
No tienes ni idea de cuál será el siguiente paso, aunque entretanto ya existan procedimientos por escrito. Todo puede cambiar en un solo día.
¿Tienes tú, como docente, la flexibilidad necesaria para afrontar esta situación cambiante? ¿Te desbordan el estrés y el miedo? ¿O, al contrario, estimula tu inteligencia creativa? Tienes que adaptarte, quieras o no. A un ritmo rápido, acompañado de factores inesperados y desconocidos que sin duda seguirán apareciendo. ¿Ves las ventajas?
Un abanico de oportunidades de crecimiento
Una crisis suele surgir cuando durante mucho tiempo no se han visto ni comprendido las señales de cambio. Te desafía, te confronta, te hace buscar y encontrar. A la larga, aporta energía, una fuerza nueva y nuevos patrones. ¿Podemos decir que a las escuelas les han caído en el regazo oportunidades de crecimiento inesperadas y desconocidas, que te invitan a ampliar tu mirada, a ajustar tu experiencia, pero sobre todo a encontrar muchísima satisfacción? ¿No forma esto parte de la esencia del aprendizaje? ¿Te animas a emprender el viaje?
Un docente posee la fuerza de aprender por sí mismo
Como docente, eres la persona idónea para disfrutar del proceso de aprendizaje, porque posees una cualidad especial: la fuerza de aprender por ti mismo. «Por ti mismo» es aquí fundamental. Solo puedes transmitir con valor a tus alumnos aquello que has hecho tuyo. Así pues, tienes la fuerza para transmitir a los alumnos el proceso de aprendizaje, el resultado y todos los pasos intermedios necesarios. Y va aún más allá. Desde tu propia «fuerza de aprendizaje», les muestras el poder de aprender y las emociones gratificantes que lo acompañan. Así, a los alumnos les entran ganas de recurrir a su propia fuerza de aprendizaje, lo que favorece su bienestar.

Desplazar el foco de la crisis a la creación abre la puerta a una gran satisfacción.
Los docentes, la materia prima de oro de una escuela
Cuando los docentes unen sus fuerzas de aprendizaje, crean a partir de una crisis un marco espléndido en el que las escuelas reinventan su esencia y la llenan de nuevas formas y colores, más acordes con lo que los niños de hoy realmente necesitan. Desplazan su foco de la crisis a la creación y, con ello, abren una puerta hacia una gran satisfacción. Al mismo tiempo, este es un mensaje para las políticas públicas: céntrate en la solución y no en el problema. La riqueza, la materia prima de oro de este proceso creativo, ya está presente en la escuela, y tú formas parte de ella. Es hora de reconocer tu justo valor de oro.

El miedo y el estrés rompen tu conexión
Muerte, enfermos, contagios, consecuencias económicas, a escala mundial, niños en apuros y las cifras: todo ello resuena desde hace meses por los altavoces de tus medios. Hazte las siguientes preguntas. ¿Qué efecto tiene esto en mí? ¿Qué ocurre en mi cuerpo? ¿Con mi respiración? ¿Mi percepción? ¿Mi motivación? ¿Mi creatividad? ¿El contenido de mis conversaciones? ¿La calidad de mi sueño? Obsérvalo. ¿Qué constatas?
Propagar el miedo tiene un efecto limitante en tu funcionamiento: tu pensamiento, tu flexibilidad, tu creatividad y tu percepción intuitiva se estrechan. Tu atención se ve atraída por factores externos. Empiezas a dormir peor, a comer peor, o tu cuerpo empieza a mostrar molestias. Tu respiración (tan subestimada) se desequilibra, y así se rompe la conexión contigo mismo. Es una queja muy frecuente entre los docentes. Y con razón, porque una conexión rota altera la calidad de vida y también la enseñanza.
Cuando tu atención se ve atraída hacia factores externos, la conexión contigo mismo se pone en peligro.

Los niños reflejan de forma natural lo que está desequilibrado
¿Qué provocan en los niños unas noticias parciales y alarmistas y las reacciones de pánico de los adultos? «Si los adultos tienen tanto miedo, ¿en quién puedo buscar apoyo?», se les pasa por la cabecita. Son más sensibles que un barómetro que registra el más mínimo cambio en el tiempo. Esa sensibilidad les juega malas pasadas. Si las emociones que captan en los adultos asustados no se canalizan, desembocan en un comportamiento difícil y en problemas para concentrarse y aprender. Los niños nos ponen delante un espejo reluciente: el miedo no lleva al resultado deseado. Necesitan otra cosa. ¿Qué necesitas tú?
En el libro De eigenwijze kikker se describe a estos niños como emisores de interferencias que, con sus potentes antenas, captan información de un entorno más amplio y la emiten en la escuela. [1] Poseen una sensibilidad que detecta cualquier mentira y desenmascara cualquier falsedad, cualquier impostura. Como una esponja, absorben el exceso de estímulos que sobrecargan su sistema nervioso. Si esta sobrecarga no se detecta ni se gestiona adecuadamente, provoca en el alumno descontento, apatía, agresividad o huida del cuerpo. Para traerlos de vuelta al ahora y a su proceso de aprendizaje, tú, como docente, tienes que estar presente en el aquí y ahora. Si no, se convierte en una tarea difícil.
Todo el mundo puede aprenderlo y ni siquiera es tan difícil.
El explorador, una persona fascinante, vital y auténtica
En los últimos dos años, el explorador que hay en ti se ha despertado. Ese despertar actúa como un potente antidepresivo y te protege de la rutina y la desmotivación. Un explorador traza su propio camino y afronta las aventuras tal como se presentan. Suelta el control y aplica estrategias adecuadas a la crisis. Quizá tenga un objetivo en mente, pero es muy probable que descubra algo completamente distinto. Los alumnos que ven al explorador en su docente no desean nada más que aprender por sí mismos. Saben que, desde tu libertad interior, te atreves a ampliar tus límites. Quieren aprender a hacerlo ellos mismos para conocerse. En De eigenwijze kikker se dice que la búsqueda de uno mismo es el proceso de aprendizaje prioritario que toda persona quiere emprender. [2] Los alumnos más pequeños también tienen ese objetivo. ¿No es de eso de lo que trata la escuela? ¿De lo que trata la esencia? Conocerte a ti mismo. ¿Aprender a vivir? ¿O nos limitamos a aprender a aprender?

Los alumnos que ven al explorador en su docente no desean nada más que aprender por sí mismos.
Un rinconcito que alimenta miedos y pequeñas alegrías
Con la creación de burbujas, la clase de la maestra Vera, de segundo de primaria, se ha reducido a la mitad.
«Estoy descubriendo las ventajas de tener más espacio físico por alumno», cuenta con voz alegre. «Sencillamente hay mucha más calma. Hay más sitio y los pupitres están más ordenados. Ahora tengo tiempo para descubrir otros talentos en mis niños. Así me di cuenta de que un niño al que no se le dan bien las matemáticas canta muy bien. Ahora lo que ofrezco responde mejor a sus necesidades». Duda un momento antes de continuar.
«En nuestra escuela se suprimieron las asignaturas de religión y valores. ¿Cómo puedes borrar del mapa la vida y la reflexión? ¿Justo ahora? Es un rinconcito que alimenta, al que los niños pueden acudir con sus miedos y sus pequeñas alegrías».
A la pregunta de si se ha vuelto más creativa, responde con humor: «Cuando todavía teníamos que llevar mascarilla, cada día me maquillaba con un color llamativo. A los niños les encantaba. Como mi sonrisa quedaba escondida tras la mascarilla, les enseñé a fijarse en las arruguitas de mis ojos y en mis cejas».
Las visitas me hacían sentir de maravilla, como si realmente importaran.
Aprender jugando es ahora una prioridad en mi agenda
La maestra Kristel, de quinto de primaria, se siente segura en su clase.
«La mayoría de los niños están a gusto consigo mismos y lo aprovecho de forma consciente», dice. «Así el aprendizaje avanza mejor. Antes de la crisis del coronavirus llevaban un ritmo más rápido. Demasiadas actividades extraescolares y demasiados estímulos distintos los hacían más sensibles al estrés. Con las medidas, el ritmo se frenó y están más tranquilos. Por eso aprenden con más facilidad».
Se ha dado cuenta de algo. «Los niños ya no están acostumbrados a estar sentados mucho tiempo. Necesitan más movimiento y más libertad. Se lo doy, pero para mí es nuevo. Ahora intercalo con regularidad pausas de movimiento con las que practicamos la materia. Por ejemplo, jugamos fuera con la pelota y aprendemos a contar en francés. Aprender jugando ocupa ahora un lugar más alto en mi agenda».
Los alumnos se han vuelto más autónomos
«Con el confinamiento ha crecido la autonomía, tanto en mis alumnos como en mí», constata la maestra Kristel. «Juntos hemos aprendido muchas otras cosas. En lo digital he aprendido mucho. No lo dejo de lado, sino que lo incorporo a mis clases. Los niños también se desenvuelven ahora con más soltura en el trabajo autónomo. Es un buen extra. Aun así, hay una diferencia. En casa sí hacían lo que se les pedía, pero sin integrarlo. En clase funciona mejor».
Motivación intrínseca
«Con el confinamiento me he dado cuenta de golpe de por qué elegí este trabajo. Ya lo sabía, pero nunca me había llegado de una forma tan intensa», concluye la maestra Kristel con un orgullo emocionado. «El contacto, la intuición, la apertura hacia el otro,… Es una sensación maravillosa. Como un talento interior, una motivación intrínseca…».
Visitas maravillosas a los alumnos
La maestra Anja da clase en primero de primaria. «Sentí que era mi tarea visitar a los alumnos en casa, a una distancia segura. Me movía la necesidad de verlos. Mis visitas daban a los padres la oportunidad de hacer preguntas. Los propios niños estaban encantados. Algunos no paraban de hablar, o me enseñaban un álbum de fotos o un diente que se les había caído.
»Las visitas me hacían sentir de maravilla, como si realmente importaran. Me sentía más alegre y más ligera, tenía mucha más energía. Habría podido seguir hasta la noche».
Con un esfuerzo mínimo, logras un alcance máximo.
La finísima frontera entre la escuela y el hogar
«Con niños de seis y siete años necesitas la ayuda de los padres para quedar de forma digital. Así que detrás de cada niño hay un padre o una madre, pero también están presentes los padres de los demás niños. Hablábamos del bienestar de los pequeños. Uno de ellos dijo que no se sentía bien en casa. Y entonces se hizo un gran silencio. Yo ya no sabía qué decir. El padre estaba afectado y los demás padres callaban. Fue un momento incómodo».
En ese momento, la maestra Anja se topó con la finísima frontera entre la escuela y el hogar, una frontera sensible y delicada.
«En la escuela puedes llevarte a un niño aparte un momento, pero había olvidado que en un encuentro digital no hay privacidad. Más tarde me puse en contacto con el padre y ahora, de antemano, les planteo un marco a los padres», suspira. «No quiero volver a vivir algo así».
La maestra se topó con la finísima frontera entre la escuela y el hogar.
El sentido olvidado de la práctica escolar cotidiana
Con el confinamiento hemos vuelto a abrazar cosas esenciales. Tuvimos un tiempo único para recuperarnos de nuestras agendas repletas, para reencontrarnos con nosotros mismos y hacer cosas que de otro modo dejábamos de lado. Por fin pudimos bajar el ritmo y seguir un tempo natural. La familia, la comunicación y el contacto emocional y físico se revalorizaron a toda velocidad. Cuidamos más de nosotros mismos y, al mismo tiempo, cuidamos de los demás como nunca lo habíamos hecho. Creció una conciencia de conexión. Al ampliarse el espacio personal, la disminución de los estímulos externos fue una maravilla. Y la naturaleza nos recordó que podemos recuperarnos rápidamente si así lo deseamos. Estas reflexiones hablan del sentido olvidado de la práctica escolar cotidiana.
Herramientas desde tu riqueza interior
Así pues, el redescubrimiento de la esencia y de una forma de vida consciente no lo encontramos en factores externos, sino mucho más cerca: en tu mundo interior. Allí se encuentra un rico tesoro: tu conexión profunda con quien eres, tu punto de calma único. Ambos son muy útiles para tu trabajo en clase. Y para tus alumnos. No estamos acostumbrados a trabajar desde ahí. Sin embargo, ya no podemos recaer en la forma de trabajar del viejo paradigma del miedo y quedarnos mirando cómo muchos docentes causan baja. La materia prima de oro necesita apoyo y tiene que mantenerse sana.
En tu mundo interior se encuentra un rico tesoro: tu conexión profunda con quien eres, tu punto de calma único.
Todo aprendizaje es corporal
Este es un momento clave. ¿Estás dispuesto a tomar una decisión? ¿Te gustaría dar clase desde ese punto de calma único? ¿Te gustaría aprender a dar clase desde tu percepción física? ¿Te suena a chino? Sin embargo, ya lo conoces. Desde saborear algo tan pequeño como una fresa, pasando por escuchar una música que te conmueve, hasta el nacimiento de tu hijo y los innumerables acontecimientos que hay entre medias. Todos los has vivido físicamente. Esa experiencia era un barómetro de si algo era bueno o no. Quizá aún no te hayas parado a pensarlo, pero todo aprendizaje es corporal[3]. También el aprendizaje escolar. Un niño que está presente en su cuerpo aprenderá con más facilidad. Un docente que está presente en su cuerpo gestionará el aula con más fluidez. Ahora aprendemos a aplicarlo de forma consciente.

Todo aprendizaje es corporal.
¿Qué? La sencillez de Teaching by being
Teaching by being es un método que parte de tu punto de calma único. Es transversal a todas las asignaturas y fácil de aprender. Nació del desarrollo personal consciente de la autora de este artículo, a lo largo de años de trabajo conjunto con sus grupos de clase. Teaching by being lo aplican, tanto en primaria como en secundaria, docentes que han realizado la formación. Sirve tanto para dar clase como para seguirla. Ofrece una base sólida para todo aquel que quiera vivir, aprender y trabajar desde una energía vital poderosa.
Teaching by being es un método que conecta, que abre el corazón y tiene un impacto en distintas direcciones. Si como docente aplicas Teaching by being en ti mismo, tu cambio de actitud no solo te afecta a ti, sino también a tus alumnos, a tus compañeros y a tu director, y viceversa.
Al emplear Teaching by being te das cuenta, igual que durante la época del coronavirus, de que todos los procesos de la escuela están conectados entre sí. Así pues, con un esfuerzo mínimo, logras un alcance máximo.
Teaching by being siempre lo tienes a mano. No necesitas estudiar nada complicado. Puede utilizarse en casi cualquier circunstancia. No es un concepto teórico, sino que se basa en la inteligencia y la capacidad de percepción de tu propio cuerpo, que es fiel a la verdad. El cuerpo no miente. Lo sabes. Lo notas, por ejemplo, en cómo reacciona tu cuerpo ante situaciones favorables y desfavorables.
El enfoque es bastante excepcional, porque en la educación estamos acostumbrados a apostar por la inteligencia mental. Aprendiendo a comprender y utilizar la inteligencia corporal y emocional que todos poseemos, se pueden evitar o reducir muchos problemas en el aula y de aprendizaje. [4] Así se libera tiempo extra. ¿Te animas a mirar y actuar de otra manera? ¿Quieres saber cómo?
Teaching by being es un método que conecta, que abre el corazón y tiene un impacto en distintas direcciones.
¿Qué? La rueda del ser, un marco claro
Teaching by being es una experiencia total, una experiencia del ser, que resulta difícil de dividir en partes. Para comprenderlo mejor, y porque nos gusta tener un punto de apoyo, se desarrolló la «rueda del ser» para docentes. Consta de ocho ejes que puedes aprender a experimentar en lugar de razonar. Por cierto, a los propios alumnos se les da muy bien y lo piden ellos mismos, porque tienen una gran necesidad de la sensación de seguridad que surge cuando se usa correctamente la inteligencia corporal. [5] La mayoría de los alumnos no aprenden en ningún sitio a conectar con su calma interior. Agradecen esos breves momentos. En pocos minutos se recargan las pilas y pueden seguir con la clase. Pérdida de tiempo, objetarán los críticos. Ganancia de tiempo y de aprendizaje, dice mi experiencia.
En De eigenwijze kikker encontrarás el desarrollo completo de la rueda del ser. [6] Además, está repleto de ejercicios lúdicos que te capacitan para dar clase desde tu conciencia física.
Teaching by being es una experiencia total para docentes y alumnos.

¿Quién? Los docentes desplazan el foco
Aunque los docentes cuidan mucho de sus alumnos, la rueda del ser te pide hacer algo a lo que no estás acostumbrado y ante lo que quizá sientas resistencia. En lugar de poner tu atención prioritariamente en el alumno, llevas el foco, en primer lugar, hacia ti mismo. Este cambio de foco te hace estar más presente: más aquí, más ahora, más en tu cuerpo y con una respiración más libre.
No es egoísta; al contrario, a los alumnos les encantan los docentes que están bien plantados. Un comportamiento más agradable y mejores resultados de aprendizaje son tus grandes recompensas. ¿Y eso usando tu cuerpo? No tienes por qué creerlo sin más: deja libre al explorador que hay en ti y, simplemente, pruébalo. A continuación explico cómo funcionan tres ejes de la rueda del ser, pero primero, un ejemplo de la práctica.
Nunca he sido capaz y nunca lo seré
Dana, como alumna, estaba totalmente frustrada en mi clase. No colaboraba de ninguna manera. [7] Mis trucos no tenían ningún efecto. No había forma de convencerla de que participara en mi clase. Nunca le había gustado mi asignatura, no se le daba bien y nunca se le daría bien. Tenía que inventarme algo, porque el curso acababa de empezar y no tenía intención de llegar así a final de año. En una conversación que tuve con ella, le describí su postura corporal durante mi clase. Se la mostré con mi propio cuerpo. En cada clase estaba completamente encogida, con los brazos y las piernas cruzados y el pelo largo delante de la cara. En la conversación me dijo que no pensaba colaborar de ninguna manera, hasta que le pregunté si su única colaboración durante mi clase podía ser un cambio de postura. Entonces se interesó de inmediato y quiso hacer el experimento. Al apoyar los dos pies en el suelo y sentarse recta en la silla, sentiría mejor su cuerpo y tendría contacto con la tierra. Al sentarse recta, podría respirar mejor y haría mejor la digestión. Su corazón quedaría libre para aprender. Al dejar los brazos relajados, podría respirar mejor, y al apartarse el pelo, podría conectar con lo que ocurría en clase. No le expliqué más de lo que explico ahora, pero sí le anticipé que con esa postura sacaría mejores notas. Yo misma apliqué a fondo durante mi clase lo que le pedía a ella, y más. Estaba presente al 100%. Para no alargarme, el resultado fue que empezó a colaborar, a hacer las tareas y sacó un diez sobre diez, cuando en toda su trayectoria escolar nunca había aprobado mi asignatura. Y, sobre todo: el ejemplo de una sola alumna inspiró a otros alumnos en mi asignatura y en otras, aunque yo solo había trabajado con una alumna. Entonces comprendí el impacto de la inteligencia corporal en el comportamiento y los resultados. Había nacido Teaching by being. Desde entonces, muchos docentes han aprendido a aplicarlo.
A los alumnos les encantan los docentes que están firmemente presentes en sí mismos.
¿Qué? El triángulo básico que te mantiene en forma
Veamos tres de los ocho ejes de la rueda del ser: yo, aquí, ahora & conciencia de la tierra y del cuerpo & respirar. Las palabras en negrita son nuestro foco. Ahí es adonde queremos llegar. Desde ahí damos clase y desde ahí siguen la clase los alumnos. Los alumnos de primero de primaria ya saben hacerlo, igual que los peques del último curso de infantil. Cuanto mayores son los alumnos, más tiempo puedes mantenerlo y de formas más variadas puedes aplicarlo con ellos.
Las palabras en minúscula simbolizan la situación en la que la mayoría de las personas se encuentran de forma inconsciente y que da lugar a diversas dificultades en su vida y, en consecuencia, en clase. Si somos capaces de dar el salto de la conciencia del tiempo al aquí y ahora, de estar ausentes a la conciencia del cuerpo y de la tierra, y de no vivir (tener poca energía vital) a respirar, algo cambia en poco tiempo en tu clase. Aplicar el triángulo básico, de entrada, te mantiene en forma hasta el final del día, pero ¿cómo se hace?
¿Cómo? Eje uno: aquí y ahora
Considera este párrafo como el primer ejercicio práctico. Observa si tu atención está en este momento y en el lugar donde te encuentras ahora. [8] Si no es así, invítate a estar presente con toda tu percepción y tus sentidos en lo que estás haciendo en este momento. Aunque tengas preocupaciones, lleva tu atención a este momento y a este lugar. Si te distraen historias de la conciencia del tiempo, de tu pasado o de tu futuro, vuelve a llevar tu percepción, una y otra vez, al aquí y ahora. Repite este ejercicio en distintos momentos del día y en diversas circunstancias. Notarás que la conciencia del tiempo te seduce a menudo, pero tú tienes la fuerza de aprendizaje para quedarte en el aquí y ahora.
¿Cómo? Eje dos: conciencia del cuerpo y de la tierra
El segundo ejercicio práctico te da firmeza y seguridad.[9] Mientras tu foco está en el aquí y ahora, empiezas a percibir mejor tu cuerpo, tanto por dentro como por fuera. Todos los ejes están conectados entre sí, así que si lo haces al revés y te centras en el eje dos, el eje uno también se pone en movimiento.
Tener los dos pies en el suelo (= la tierra) no es una expresión vacía. Prueba sin miedo este ejercicio lúdico antes de que empiece la reunión de departamento, o hazlo con tus alumnos: ponte de puntillas, sobre los talones o sobre los bordes de los pies mientras intentas mantener bien el equilibrio. ¿Notas el desequilibrio? Ahora apoya bien los dos pies en el suelo, con toda la planta. Mientras tanto, sigue sintiendo tu cuerpo y permanece en el aquí y ahora. Siente cómo empiezas a estar más firme. Con una maestra o un maestro firme, los niños se sienten seguros para aprender. Con este ejercicio, los alumnos se sienten más a gusto consigo mismos.
Mucha gente solo siente su cuerpo cuando le duele. Sin embargo, tu cuerpo es una fuente de información que te ayuda al dar clase, en una reunión, en una tutoría con los padres, cuando pruebas algo nuevo o cuando sobrepasas tus límites. Entender mejor las señales de tu cuerpo te ayuda a tomar mejores decisiones y a cuidar tu bienestar.
¿Cómo? Eje tres: la importancia subestimada de respirar
Como tercer ejercicio práctico, puedes observar tu respiración varias veces al día.[10] Es muy probable que durante las clases dejes de respirar un momento con frecuencia. Invítate a inspirar y espirar tranquilamente durante todo el día, preferiblemente hasta el fondo del vientre. Enseña a tus alumnos a inspirar y espirar con calma. Te lo agradecerán.
Respirar es vital y es crucial en el proceso de aprendizaje. Un docente que respira bien inspira confianza. Con una respiración fluida, a él o a ella le cuesta menos gestionar el aula, porque la respiración refleja la energía vital y dice algo sobre el estado de tus emociones. Un alumno que respira de la manera correcta está tranquilo y aprende mejor. Un niño que no respira bien tiene miedo al fracaso y te cuesta guiarlo a través de la materia.

Respirar es vital y es crucial para un proceso de aprendizaje fluido.
¿Dónde y cuándo? Siempre y en todas partes
¿Dónde y cuándo? Siempre y en todas partes. Parece una tarea imposible, pero no lo es. Para ganar seguridad, puedes practicar primero cuando estés solo. Pronto querrás practicar en el día a día: con tu familia a la mesa, durante una conversación con la vecina, … Puedes seguir con tus actividades habituales mientras practicas. Al contrario de lo que podrías pensar, tu atención no disminuye, sino que notas que puedes enfocarte y concentrarte mejor. Mientras das clase, ejercítate en ser consciente de tu presencia en el aquí y ahora y/o de todo tu cuerpo con los pies en el suelo y/o de tu respiración. Es muy probable que al principio tengas que recuperar la atención a menudo. Con la práctica, podrás mantenerlo cada vez más tiempo y aprenderás a ver qué alumnos están presentes y cuáles no, para poder ajustar tu estrategia.
Puedes seguir con tus actividades habituales mientras practicas.
Posibles resultados de aplicar Teaching by being
Aplicar Teaching by being de forma constante a través de tu inteligencia corporal y emocional da resultados para los que antes tenías que dar muchos pasos, y con éxito desigual. Los resultados trascienden las asignaturas y, al mismo tiempo, contribuyen a ellas.
La diversión funciona. Tus pequeñas experiencias de éxito interiores te animan a seguir hasta que se convierten en experiencias compartidas con tus alumnos. Disfruta de la práctica, del viaje de descubrimiento y de los resultados. Invita a tus compañeros a sumarse. Juntos, tu motivación crece e inspiras a tus alumnos. Practica al menos tres o cuatro semanas seguidas. Es muy probable que después quieras seguir formándote en ello.

El lugar de oro de la esencia.
Las características que acompañan a una crisis, como el miedo, el estrés, la inseguridad y el modo supervivencia, te empujan hacia una (auto)indagación de los valores esenciales en ti mismo y en la escuela. A través de la fuerza de aprendizaje sueltas viejos patrones y exploras nuevas posibilidades, con lo que desarrollas fuerzas y energía renovadas y tu experiencia va en aumento. El secreto está en dirigir la mirada hacia dentro para percibir quién eres y qué quieres defender en tu vida. El proceso interior de toma de conciencia se manifiesta a través de tu inteligencia creativa: recorres cada vez más tu camino auténtico, tu libertad interior se muestra en tu forma de dar clase y acompañas a tus alumnos desde su ritmo natural de vida y de aprendizaje. Las lecciones de la reciente crisis sanitaria han contribuido a ello. La rueda del ser es tu apoyo práctico. Tú, docente, la materia prima de oro de la escuela, eres el puente que puede llevarte a ti y a tus alumnos de una crisis a una educación que traspasa límites, en la que la esencia ocupa un lugar de oro.
Hilde Van Bulck
www.hildevanbulck.com
[1] Van Bulck, De eigenwijze kikker, 2015, p. 50 ; [2] p. 105 ; [3] p. 155 ; [5] p. 122–123 ; [6] p. 161–186 ; [7] p. 94 –106 ; [8] p. 165 ; [9] p. 168 ; [10] p. 175
[4] Schoolpraat, 2019, Inteligencia emocional, p. 8-10
Sobre la autora
Hilde Van Bulck es autora, conferenciante, transformadora y facilitadora de constelaciones sistémicas. Es fundadora y alma de Samtati y creadora de Teaching by being. Tiene a sus espaldas muchos años de experiencia en educación, coaching y formación, y no se deja engañar fácilmente. Se ha especializado en constelaciones sistémicas familiares y educativas. Es conocida por sus formaciones intensas y de gran calidad «Más allá del estrés en la escuela» y se la valora por el marco seguro en el que trabaja. Invita a la reflexión, la inspiración, la motivación y la acción para llevar a los profesionales de la educación y a las escuelas a su esencia y a su liderazgo interior. Llega hasta el fondo de cada pregunta.
Su segundo libro, ‘De eigenwijze kikker, het geheim van lesgeven en opvoeden’, es un libro lleno de experiencias vividas y ejercicios concretos para escuelas en movimiento. Lo escribió para empoderar a adultos y niños. Anteriormente escribió ‘De Nacht van ons leven’, un relato testimonial y personal sobre el amor y el duelo.
Lecturas inspiradoras
Brown, M. (2011). Het presence proces. Haarlem, Países Bajos: Altamira
Dutra, Y., & St.John, R. (2009). Be the hero you’ve been waiting for. EE. UU.: McNaughton & Gunn
Gunster, B. (2012). Lastige kinderen? Heb jij even geluk. Países Bajos: Bruna Uitgevers
Kokkelmans, A. (2010). Ademelfje… ben je wakker? Países Bajos: Kluitman
Rentenaar, T. (2016). Het ligt aan jou. Países Bajos: Bos-Tekst in uitvoering: www.tiu.nl
Dennison, P.E. (2014). Handboek Brain Gym — Energetische oefeningen voor kinderen met leerproblemen. Países Bajos: Panta Rhei
Purperhart, H., & Weel, R. (2014). Klas in balans — Het grote relaxboek voor het onderwijs. Países Bajos: Panta Rhei
Van Bulck, H. (2015). De eigenwijze kikker — Het geheim van lesgeven en opvoeden. Bodegrave, Países Bajos: Paris Books
Publicaciones
Schoolpraat, (2019 ). Inteligencia emocional: ¿una asignatura nueva y valiosa en la escuela? p. 8–10
Van Bulck, H. (2018). Creatividad, mecanismo de descarga y fuerza creadora visible.
Van Bulck, H. (2017). ¡Quédate en tu cuerpo! Con-fiar en ti es ser fiel a ti mismo.
Van Bulck, H. Más publicaciones sobre educación.
Blogs
Van Bulck, H. (2020). ¿Estamos asistiendo al nacimiento de nuevos tiempos?
Van Bulck, H. (2019). Los alumnos traen consigo la sociedad al cruzar la puerta de la escuela.
Van Bulck, H. (2018). Aprender con seguridad. Eso es lo que hacen tres principios en la educación.
Van Bulck, H. (2018). Libérate del estrés sándwich en la escuela.
Van Bulck, H. (2018). Diez consejos de éxito para escuelas conscientes y docentes conscientes.



